CÓMO INICIÓ TODO

"El significado de la vida está en hallar tu talento. El propósito de la vida está en darlo a los demás" 

                                                                                                           Pablo Picasso

Cato y su locura

Algunos papeles dicen que soy técnico en construcción (IPN), licenciado en Relaciones Internacionales (UDLAP), y postgraduado en comercio internacional (ITAM). Durante varios, años me alquilé en el mundo real como consultor de comercio internacional para un banco, jefe de exportaciones e importaciones para una empresa manufacturera, y consultor de agronegocios para una firma norteamericana. 

Si bien esas experiencias tenían un impacto positivo en mi vida, mi corazón no se hallaba ahí.

Tanto mi curiosidad como mi gusto por la incertidumbre y la vagancia me llevaron a dejar los trajes y el portafolio, para seguir mi sueño de viajar por el mundo durante unos meses. Resultó que me di un paseíto que duró diez años, montado en una bicicleta a través de cuatro continentes.

Hice todo aquello que fue necesario para mantenerme rodando en mi sueño-burbuja. Trabajé como instructor de inglés en Madrid; campesino en Sicilia; pintor de casas, mensajero, masajista, decorador y mecánico de bicicletas en Alemania; constructor de cabañas en Egipto; vendedor de tarjetas postales en Siria; pintor de cuadros en Holanda; voluntario en Nepal y Bulgaria;  chalán de albañil en Australia;  constructor de chalets y mil usos en Francia, decorador en Malasia; vendedor ambulante en Japón y  mil-usos en Suiza.

Durante ese tiempo, me fue revelado aquello que sabía desde mi infancia: el corazón, la mente y el alma se expresan a través de mis manos.

De regreso en México, inicié un taller de escultura y artesanías, para dar rienda suelta a mi pasión creativa, pero la vida tenía otros planes.  En el verano del 2010 perdí gran parte de mis creaciones y pertenecías a causa de una inundación en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

 

¡Ah, la incertidumbre!

 

Escuché la plegaria de la voz interior: “ayúdame a ayudar a quienes se quieren ayudar”.

En el invierno del 2010, me ofrecí como voluntario para dirigir la construcción de La Casita de Salud, el primer proyecto social en una comunidad de bajos recursos en Chiapas.

Buscaba ayudar y el ayudado fui yo.

 

Había iniciado Moradas Verdes.


Después de varios proyectos sociales aprendí que la caridad es solo una escala temporal hasta que la gente pueda armarse de sus propios recursos. Así, comprendí que la pregunta no era: ¿Cómo puedo ayudar a los que menos tienen?, sino ¿Cómo puedo abrir posibilidades? Y más aún, ¿Qué puedo hacer para liberar el potencial que ellos poseen?

¿La respuesta?

Educar y capacitar a través de la bioconstrucción para generar trabajo.

Esa razón para ser optimista.

Ese triunfo de la mente, el alma y el cuerpo que nos ofrece dignidad, igualdad y libertad.

Con amor.

Cato

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